A 30 años de la muerte de Luiso Lagomarsino, el intendente que marcó la historia de Pilar

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Falleció dos días después de reasumir en el Municipio. El repaso de su gestión, su masiva despedida y el recuerdo de Abel Caballero, uno de sus funcionarios más cercanos.

Según contaba Resumen hace 30 años, el Honorable Concejo Deliberante estaba colmado, ya que aquel 12 de diciembre de 1987 todos esperaban el discurso del reelecto intendente. El apoyo fue notable: ni bien Luis Lagomarsino ingresó al recinto legislativo para iniciar un nuevo mandato, recibió una verdadera ovación. Fue la antesala de una de sus últimas apariciones públicas, en las que afirmó que comenzaría “otra período reconciliatorio, sin odios ni rencores”. Dos días después, mientras compartía un asado con amigos en El Pial de Zelaya, tuvo un infarto que le generó una corta agonía y provocó su muerte.

Lo sucedió Rubén Tronchet –el primero en la lista de concejales de su partido- pero su etapa al frente del Municipio dejó una huella imborrable en la historia política del distrito. Y lo que 48 horas antes en el HCD había sido algarabía, por esas horas era solo tristeza. Por eso, la misma peregrinación de vecinos que lo había acompañado en su jura, le daba el último adiós, primero en el recinto legislativo, luego en el Palacio Municipal y por último en el Cementerio de Pilar.

¿Es que cómo podían comprender todos aquellos que depositaron en él la esperanza tras su exitoso primer gobierno, que esa misma persona a la que habían escuchado con firmeza –a pesar de la infección laríngea que lo aquejaba- decir ‘Sí, juro’, hablar de unión y pedir la cooperación de todos, ya no estaba? ‘Luiso’ era muy querido y respetado en Pilar, la localidad que lleva su apellido así lo demuestra.

Había sido concejal entre los años 1952 y 1955, presidente de su partido desde 1973 y reelecto en 1983. Ya en el Ejecutivo, en los cuatro años siguientes Lagomarsino se había propuesto iniciar desde los cimientos con una administración municipal que se adecuara a las necesidades de la época.

“Luiso era un visionario de la política, solidario, honrado. A mí me dio la oportunidad de crear proyectos para la gente. Es digno de recordarlo como un gran tipo, hombres como él no se repiten más”, expresó en diálogo con Resumen Abel Caballero, ex secretario de Acción Social durante la gestión. Y valoró que, desde su cartera y con poco presupuesto, pero con la confianza del entonces intendente, lograron hacer “cuatro Casas del Niño” en las que se daba contención a los chicos de los barrios, y también a sus familias.

Tampoco quiso dejar de resaltar la cercanía que el ex Jefe Comunal tenía para con el vecino. Consideró que, con él, había “confianza absoluta” y contó que, cuando había un problema, “no existía audiencia ni espera”, sino que cualquiera podía acercarse a hablar con él “y hasta si lo iban a buscar a su casa él atendía con mucho respeto”.

Si bien Lagomarsino también fue canillita, boxeador amateur, albañil, recitador y hasta repartidor de querosén, abrazó la militancia desde muy joven en el radicalismo yrigoyenista. Militó incluso en el Fuerza de Orientación Radical de la Joven Argentina (FORJA) y a pesar de que desde 1940, como otros compañeros de la UCR, pasó a las filas del peronismo en pos de luchar por la justicia social, nunca dejó de relacionarse con sus antiguos pares ni de recibir una unánime valoración como figura política indiscutible. Tal vez ese sea su mayor legado.

Fotos: https://www.facebook.com/Lagomarsino.Luiso/


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