Astor Piazzolla, de encuentros, maestros y de cómo una mujer le reveló su don

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Es conocido el hecho de que Piazzolla siendo un chico de 12 o 13 años actuó en la película “El día que me quieras” que filmara Carlos Gardel en Nueva York.

Las circunstancias del encuentro entre Piazzolla y Gardel han sido contadas muchas veces por Piazzolla. El siguiente testimonio ha sido extraído de un reportaje que le hiciera  Guillermo Saavedra, poeta, editor y crítico literario en octubre de 1988.

“Un día, mi padre lee en el diario que llega Gardel a Nueva York para filmar una película. Mi padre que además de escuchar religiosamente a Gardel tenía el hobby de hacer tallas de madera, se pasó dos noches sin dormir haciendo una escultura de un gaucho tocando la guitarra. Le escribió al pie: ‘Al gran cantante argentino Carlos Gardel, Vicente Piazzolla’. Averiguó en que hotel se alojaba y me dijo: Tomá llevásela y decile que se venga a comer unos ravioles. Ah, y no te olvides de decirle que tocás el bandoneón’ (…)”.

“En fin llega Gardel a ese lugar y se encuentra con un chico como yo, que le habla en español, le ofrece un regalo de un admirador argentino y, para colmo  le dice que sabe tocar el bandoneón. Gardel casi se desmaya. Me pidió que fuera al día siguiente con el bandoneón. Yo apenas chapurreaba algunas cositas (…). De todos modos mi escasa destreza le bastó a Gardel para incluirme en la película (…) ‘El día que me quieras” donde además de tocar yo hacía el papel de vendedor de diarios”.

El regalo del famoso bandoneón determinó que Don Vicente le buscara un maestro de música para su hijo. Primero fue un tal Téric Tucci y luego un músico húngaro: Bela Wilda, discípulo a su vez de Rachmaninoff. De este último maestro Piazzolla recordaba con insistencia que le había hecho escuchar y gustar la música de Bach.

Podemos considerar que Anibal Troilo fue de alguna manera también un maestro para él, y por supuesto Alberto Ginnastera que le trasmitió su decantado saber musical y lo  estimulaba siempre a seguir adelante.

Nadia Boulanger, algo más que una maestra

Pero la persona que cumplió en su carrera un papel decisivo fue Nadia Boulanger pues lo orientó con su palabra autorizada a proseguir en el camino del tango.

Cuando a instancias suyas Piazzolla interpreta “Triunfal”, cuenta Piazzolla que ella le tomó las manos y le dijo:  “Astor, esto es hermoso, aquí está el verdadero Piazzolla, no lo abandone nunca”. Y agrega Piazzolla: “Y esa fue  la gran revelación de mi vida musical”.

Piazzolla – Ferrer

Astor Piazzolla y Horacio Ferrer constituyeron, sin duda, una dupla creativa excepcional. Hoy compartiremos con nuestros lectores uno de sus temas que curiosamente no es un tango sino, un vals:

 

Chiquilín de Bachín

Por las noches, cara sucia

de angelito con bluyín,

vende rosas en las mesas

del boliche de Bachín

Si la luna brilla

sobre la parrilla,

come luna y pan de hollín

 

Cada día en su tristeza

que no quiere amanecer,

lo madruga un seis de enero

con la estrella del revés,

y tres reyes gatos

roban sus zapatos,

uno izquierdo y el otro ¡también!

 

Chiquilín,

dame un ramo de voz,

así salgo a vender

mis vergüenzas en flor.

Baleame con tres rosas

que duelan a cuenta

del hambre que no te entendí,

Chiquilín.

 

Cuando el sol pone a los pibes

delantales de aprender,

el aprende cuánto cero

le quedaba por saber.

Y a su madre mira,

yira que te yira

pero no la quiere ver.

 

Cada día en la basura

con un pan y un tallarín,

se fabrica un barrilete

para irse ¡y sigue aquí!

Es un hombre extraño,

niño de mil años,

que por dentro le enreda el piolín.

 

Chiquilín

dame un ramo de voz

así salgo a vender

mis vergüenzas en flor.

Baleame con tres rosas

que duelan a cuenta

del hambre

que no te entendí

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