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El Pilar que se viene, perder el temor al crecimiento
Colaboración de Marcelo L. A. Galotto Arquitecto U.B.A. Ex Director de Obras Públicas Cuando uno piensa en el desarrollo de nuestro municipio durante los últimos diez años, descubre que donde menos se ha notado es en la propia ciudad. Por eso, cuando se empiezan a ver obras de edificios para viviendas como en los últimos meses, desapareciendo así viejas casas y baldíos, se vislumbra el cambio definitivo de aquel pueblo rural. Tantas veces se habla de la planificación necesaria para todo el partido de Pilar, pero pocas veces se resuelven problemas de menor escala. Una de esas constantes muletillas ha sido la instalación de grandes emprendimientos comerciales y recreativos en el kilómetro 50 de Panamericana como el nuevo centro en competencia con el casco histórico de Pilar, ignorando sus diferentes orígenes y usos. Hoy, la ciudad se encuentra frente a un gran dilema: la incorporación de galerías con locales y supermercados a pocas cuadras de la Plaza 12 de Octubre, siendo una gran oportunidad para conformar esa renovación tan ansiada, marcando el camino del siglo XXI. Cuántas veces se ha temido a las grandes obras y se frenaron por falta de información, programación conjunta y diálogo entre nosotros los vecinos. Pasó en 1997 con la playa de estacionamiento subterránea, por mencionar un caso; aunque anteriormente, entre 1994 y 1995 ya se había postergado la instalación en Bianea de un supermercado y un centro comercial. Los emprendimientos nacen de la iniciativa privada, pero deben encontrar en las autoridades municipales su mejor guía y contralor, estos a su vez deben ser el mejor canal de comunicación entre todos los involucrados para obtener el tan preciado consenso. De esta manera se hace posible generar un plan para lograr mejorar situaciones como las planteadas en varios proyectos de carácter comercial en el área céntrica de la ciudad de Pilar. Es muy interesante promover la revitalización del centro para todos, coordinando estas nuevas propuestas, generando verdaderos paseos y brindando más estacionamiento, iluminación, limpieza y seguridad en las calles. Imaginemos los lugares principales: la Plaza, con varias galerías comerciales incluyendo el sector de transferencia; la calle Rivadavia, paseo a cielo abierto; el boulevard Tomás Márquez, con locales a la calle y un nuevo shopping, uniendo agradablemente el recorrido con la estación del tren; también el desarrollo de comercios y oficinas en el edificio de los Bomberos; en Bianea, supermercado con locales; la renovada Ruta 8, desde el tanque de agua , sin olvidar tampoco la avenida Tratado del Pilar. No debemos omitir el corredor nocturno, proponiendo soluciones también con veredas y estacionamiento, para conformar otro aporte como circuito urbano. Con este esbozo de posibilidades, más una importante acción municipal para ganar la vía pública con veredas para recorrer y plazas para habitar, estaríamos generando del centro a los barrios un camino con hechos a imitar. Las vías públicas recuperarían su esencia y a su principal protagonista: nosotros, los vecinos, la gente. Si sabemos encarrilar todas estas nuevas inversiones, consensuando los alcances, estaríamos en los albores de producir una nueva ciudad, habiendo encontrado un sendero posible para el desarrollo con usos comerciales, cívicos y administrativos, junto a viviendas para vivir Pilar; brindando variadas opciones, los centros urbanos se renuevan y encontramos satisfechas nuestras necesidades. Estaríamos ganando una gran disputa, expresando a través de nuestra ciudad, nuestra cultura. Pilar crece y debería definitivamente producir esta transformación después de tantos años de perder su rumbo, para así determinar su verdadera identidad. |