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Jugar a las escondidas no suele ser lo efectivo
Una nueva norma de “seguridad” ha inventado nuestro vapuleado Banco Central, para proteger a los clientes y usuarios de los bancos oficiales y privados de los delincuentes que se dedican a la tan conocida “salidera”. Desde hace unos días, los bancos muestran poco orgullosos unas horrendas mamparas que se colocaron frente a las cajas de depósitos y pagos que no permite ver a quienes están realizando operaciones en las mismas. Sin duda, además de ser totalmente antiestéticas y molestas, estas mamparas significan para el remedio del problema, lo que una aspirina para curar el cáncer o a un accidentado en la ruta con traumatismos, fracturas y hemorragias múltiples. Realmente es inaudito ver como estos genios en materia de seguridad, los que asesoran a las autoridades, toman medidas de remedio que poco sirven para curar y no toman de una vez por todas “el toro por las astas” yendo al origen de la delincuencia que, sin lugar a dudas, es el más nombrado de los últimos tiempos y que representa un verdadero flagelo para esta sociedad enferma y carente de soluciones. Mientras que “tapan” al jubilado o al comerciante que retira algunos dinerillos de las cajas de los bancos, decenas de personas mueren en nuestra querida Argentina diariamente víctimas de atracos a mano armada, patoterismo y hasta inclusive, delincuencia machista que lleva a un adolescente a matar como a un pobre perro callejero a su novia o pareja y arrojarla, cual animal, a la vera del camino a plena luz del día y en pleno pueblo o paraje de singular tránsito o movimiento de vecinos que circulan por el lugar. Puede una espantosa mampara de baño, digo, de banco, solucionar los problemas de inseguridad que está viviendo nuestra provincia, nuestro distrito y nuestra ciudad. Puede esa simple mampara modificar la enferma mente de un joven que actúa como el novio o ex novio de la jovencita de Manzanares que cometió el “grave delito” de quedar embarazada y tal vez, pretender comunicárselo. Es necesario que la justicia argentina, los cráneos de la seguridad, los estrategas gobernantes dejen de hacer estupideces con las mamparas de bancos, el desparramo poco estudiado de policías y gendarmes en las cuatro manzanas de la ciudad para combatir el delito y de una vez por todas se tomen las cosas en serio, como corresponde, luchando por la erradicación del delito definitivamente, sin contemplaciones de edad, de circunstancia, sin excusas de derechos humanos que solo son derechos para los delincuentes juveniles y los no tanto, y no para la sociedad que está ávida de protección. De una vez por todas vayamos al fondo de la cuestión, combatamos y persigamos a quienes con hermosos guantes blancos, impecables trajes y coloridas corbatas transitan día a día libremente por los más altos estamentos oficiales y privados, mientras sus séquitos trafican el flagelo que jamás hubiera pensado el mundo entero que lo manejaría en los principios del tan esperado siglo XXI. Vayamos a la fuente, solucionemos las cosas de raíz, no pongamos paños fríos ni mamparas para curar un cáncer o un flagelo, encerremos a los responsables de cambiar este mundo para que no se cumpla la acertada pero nefasta frase de Enrique Santos Discépolo de que “el mundo fue y será una porquería”. Señores, muchachos, poderosos, como se los llame, hagan algo, pero algo que sirva en serio, no “mampareses” o estupideces que solo sirven para que los critiquen aún más todos los días. |
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